Enfermedades y efectos secundarios

Obesidad mórbida, por factores fisiológicos y emocionales

Seguramente hemos pensado al ver a una persona con obesidad mórbida, ¡cómo es que no deja de comer o sigue subiendo de peso y no se detiene! Bueno, especialistas afirman que precisamente es porque su salud está dañada y no puedo bajar de talla.

Factores fisiológicos y emocionales son los que llevan a que una persona tenga obesidad mórbida. Hay un componente genético dominantes para esa enfermedad, además de alteraciones en la glándula tiroides o un inadecuado funcionamiento de la hormona leptina que se encarga de la saciedad.

Obesidad mórbida se define como un sobrepeso del 50 al 100 por ciento por encima del peso corporal ideal o 100 libras (45 kg) sobre el peso corporal ideal. Una persona con un valor de BMI (índice de masa corporal) de 40 o más también se consideraría que padece obesidad mórbida.

Existen características fisiológicas individuales que llevan a algunas personas a comer cantidades excesivas de alimentos. Algunas de ellas, al perder la capacidad de generar insulina para absorber glucosa desarrollan diabetes mellitus tipo 2 y eso los lleva al médico, pero hay otras personas que no tienen este problema y siguen con una ingesta alta de alimentos.

Sin embargo, tiene que haber una combinación de factores para llegar a un índice de masa corporal (ICM) mayor a 40, colocándolos en un nivel de obesidad muy riesgoso para su salud general.

Está muy claro que hay un tema fisiológico, lo emocional o psicológico existe y claro que puede generar trastorno al comer, pero por sí solo no se llega a obesidad mórbida, tiene que haber ciertas características fisiológicas para que la persona se vuelva obeso severo.

“No es un tema de conducta, falta de motivación o disciplina, es un problema fisiológico, en el organismo tenemos muchas señales complicadas que le ordenan al cuerpo aumentar la ingesta, hacer reservas o disminuir el ritmo del metabolismo, y en ocasiones, aunque intenten bajar de peso no pueden porque su organismo les pide comida”, detalla Simón Barquera Cervera, director del Centro de Investigación en Nutrición y Salud, del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).

Por el lado emocional, la psiquiatra Margarita Reyes, expresó que mientras la obesidad se siga viendo como un problema médico y no como un trastorno psiquiátrico, poco va a cambiar el abordaje de este tema y no se podrá dar una verdadera atención integral.

Expresó que comer es una necesidad, pero cuando se le convierte en un placer, en un gratificante porque nos sentimos alegres o triste, es cuando empiezan los problemas y el riesgo de perder el control en la ingesta de alimentos.

“Cuando la comida se convierte en un gratificante, liberamos dopamina y se convierte en una adicción; y como todas las adicciones, es un barril sin fondo porque comemos y queremos más y siempre más porque ya hay una sobre activación del sistema de recompensa, entonces buscamos la comida como buscar alguna droga para sentirnos mejor”.

La obesidad mórbida afecta a menos de 1 por ciento de las personas con obesidad, pero no por ello es poco importante, pues además de la salud física y emocional, afecta la vida social, laboral o estudiantil de quienes padecen esta enfermedad pues no pueden caminar o ni siquiera pararse de su cama, por lo que tampoco pueden valerse por sí mismos.

Por ello, aparte de una cirugía bariátrica o bajar de peso con medicamentos prescritos por un médico serio, se debe acompañar siempre con un tratamiento integral con la intervención de psicólogos y psiquiatras, entre otros especialistas.

 

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Cuidado Sano

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