Sistema Nervioso

Esclerosis lateral amiotrófica (ELA), ¿qué es?

Este 14 de marzo falleció a los 76 años el físico teórico, astrofísico, cosmólogo y divulgador científico, Stephen Hawking, a quien desde los 21 años se le diagnosticó con Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA).

La esperanza de vida de las personas que padecen esta condición no suele ser más de dos años, y en caso de hacerlo, solo alcanzan los cinco.

Sin embargo, Hawking superó dicha expectativa aunque terminó confinado a una silla de ruedas, a la que en 1985 le añadió un sistema computarizado inteligente para comunicarse.

No se vio impedido para continuar con su trabajo científico lo cual lo llevó a ser considerado una de las mentes más brillantes de nuestra época.

Muchos se preguntan cómo es que logró vivir tanto tiempo y científicos no tienen certeza pero sí hipótesis que tienen que ver con la genética, así como un diagnóstico temprano, ya que la enfermedad se diagnostica con mayor frecuencia en personas de 55 a 75 años.

Algunas personas sugieren que el pensamiento positivo del científico y su gran optimismo lo ayudó a vivir muchos años, aunque no hay base científica que respalde dicha teoría. También, que en un cerebro tan activo y creativo como el suyo los procesos podrían haberse llevado a cabo de una manera muy singular, lo que favoreció el mantenimiento de su sistema corporal.

 

¿Qué es la ELA?

La esclerosis lateral amiotrófica o ELA, es una enfermedad de las neuronas en el cerebro, el tronco cerebral y la médula espinal que controlan el movimiento de los músculos voluntarios.

También es conocida como la enfermedad de Lou Gehrig, este último nombre, debido el caso del jugador de beisbol estadounidense, quien fue diagnosticado con esta enfermedad en 1939, lo que lo obligó a retirarse. Le dieron una expectativa de vida de dos años, falleciendo el 2 de junio de 1941.

Según estudios, uno de cada 10 casos de ELA se debe a un defecto genérico. La causa en la mayoría de los casos se desconoce.

La ELA afecta aproximadamente a 5 de cada 100,000 personas en todo el mundo.

 

Síntomas

Pese a que generalmente los síntomas no se presentan hasta después de los 50 años, los jóvenes pueden comenzar a presentarlos.

Las células nerviosas (neuronas) motoras se desgastan o mueren y ya no pueden enviar mensajes a los músculos. Con el tiempo, esto lleva a debilitamiento muscular, espasmos e incapacidad para mover los brazos, las piernas y el cuerpo. La afección empeora lentamente y cuando los músculos en la zona torácica dejan de trabajar, se vuelve difícil o imposible respirar.

La debilidad muscular comienza en una parte del cuerpo, como el brazo o la mano, y empeora lentamente hasta que conduce a:

  • Dificultad para levantar cosas, subir escaleras y caminar
  • Dificultad para respirar
  • Dificultad para tragar, asfixia con facilidad, babeo o náuseas
  • Caída de la cabeza debido a la debilidad de los músculos del cuello
  • Problemas del habla, como un patrón de discurso lento o anormal (arrastrando las palabras)
  • Cambios en la voz, ronquera

Sin embargo, con el tiempo, las personas con ELA pierden la capacidad de moverse. La muerte a menudo ocurre de los 3 a 5 años después del diagnóstico.

Por ello, si usted tiene antecedentes familiares de ELA es necesario que acuda con su médico para realizar pruebas y tener un diagnóstico completo.

Entre el tratamiento se encuentra el uso de medicamentos como riluzol, que ayuda a retardar los síntomas y ayuda a las personas a tener una vida ligeramente más larga.

También, el baclofeno o diazepam, que ayuda a controlar la espasticidad que interfiere con las actividades cotidianas; y el Trihexifenidil o amitriptilina, para personas con problemas para deglutir su propia saliva

Acudir a sesiones de fisioterapia, rehabilitación y el uso de dispositivos ortopédicos o silla de ruedas, u otras medidas ortopédicas pueden ser necesarios para maximizar la función muscular y la salud en general.

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